El precio bajo del E85 no convence a los conductores franceses
El Superetanol E85, con un precio que suele rondar los 0,73 € el litro, se presenta como una alternativa económica muy potente frente a la gasolina y el diésel. A pesar de este argumento financiero de peso, su adopción en el parque automovilístico francés avanza a un ritmo mucho más lento de lo esperado. Esta paradoja entre el ahorro evidente y la baja aceptación tiene causas complejas que es necesario desglosar.
La barrera inicial: la adaptación del vehículo
Uno de los principales escollos es la necesidad de adaptar la mayoría de los coches de gasolina. Aunque el proceso de instalación de un kit homologado (llamado “boîtier E85”) es rápido y existen ayudas para financiarlo, representa una inversión inicial y un trámite administrativo que disuaden a muchos. Los vehículos “FlexFuel” de fábrica, que sí pueden usarlo directamente, aún son una minoría en el mercado, lo que limita el acceso inmediato.
La disponibilidad de estaciones de servicio
La infraestructura de repostaje, aunque en crecimiento, no es todavía omnipresente. En muchas zonas rurales o en ciertas redes de autopistas, encontrar una bomba de E85 puede suponer un desafío. Esta falta de cobertura uniforme genera “ansiedad de autonomía” en los conductores, que temen no poder repostar en viajes largos, reduciendo la conveniencia percibida del biocarburante.
Rendimiento y dudas técnicas
Existe una percepción extendida, aunque a menudo exagerada, sobre un menor rendimiento del motor y un aumento moderado del consumo con E85. Si bien es cierto que el poder calorífico es ligeramente inferior, la diferencia en la conducción cotidiana es mínima para los vehículos bien adaptados. Sin embargo, estos mitos técnicos persisten y crean reticencia entre los automovilistas.
Falta de claridad en las políticas a largo plazo
La incertidumbre sobre el apoyo fiscal continuo del estado al precio del E85 genera desconfianza. Los conductores se preguntan si el ahorro actual se mantendrá en el futuro o si, por el contrario, los impuestos se equipararán a los de otros carburantes. Esta falta de perspectiva clara a medio plazo frena la decisión de invertir en la adaptación del coche.
En conclusión, la adopción del E85 en Francia se ve frenada por una combinación de barreras prácticas, técnicas y psicológicas que superan, en la mente del consumidor, el evidente incentivo del precio en el momento del repostaje.