Un récord de conductores estadounidenses atrapados en su financiación
Un fenómeno financiero preocupante, conocido como “equidad negativa” o “submarino”, está alcanzando niveles récord entre los compradores de automóviles en Estados Unidos. Más de una cuarta parte de los propietarios que financiaron un vehículo nuevo se encuentran en una situación donde el saldo pendiente de su préstamo supera el valor actual de mercado de su coche. Esta brecha representa una carga económica significativa y limita severamente sus opciones financieras.
Las causas de una burbuja de deuda
Varios factores convergen para crear esta tormenta perfecta. En primer lugar, los periodos de financiación se han extendido de manera notable, con préstamos a 72, 84 e incluso 96 meses, lo que ralentiza la amortización del capital. Al mismo tiempo, la inflación y los problemas en la cadena de suministro inflaron artificialmente los precios de los vehículos nuevos hace unos años. Ahora, con el mercado estabilizándose, esos coches se deprecian a un ritmo normal, dejando la deuda intacta. Finalmente, un aumento en los préstamos con poco o ningún pago inicial dejó a los compradores “bajo el agua” desde el primer día.
Consecuencias para la economía familiar
Estar en “equidad negativa” no es solo un concepto contable. Tiene implicaciones prácticas graves. Vender o cambiar el vehículo requiere pagar la diferencia de su bolsillo en el momento de la transacción. En caso de robo o siniestro total, la compañía de seguros solo indemnizará el valor real del coche, no el saldo del préstamo, dejando al propietario responsable del resto. Esta situación también reduce la movilidad financiera y la capacidad de respuesta ante una emergencia.
¿Cómo evitar caer en la trampa?
Para los futuros compradores, la prevención es clave. Se recomienda realizar un pago inicial sustancial, optar por el plazo de financiación más corto que se pueda afrontar cómodamente y evitar financiar extras como garantías extendidas en el préstamo principal. Para quienes ya están en esta situación, las opciones pasan por realizar pagos adicionales al capital para reducir el saldo más rápido o conservar el vehículo hasta que el préstamo y el valor se equilibren.
Este récord de deuda “submarina” actúa como un indicador de la presión sobre la economía de las familias estadounidenses y los riesgos de un crédito al consumo excesivamente laxo.