La Fórmula 1, nuevo campo de batalla para Ford y Cadillac
Lo que debía ser una celebración en Detroit, la ciudad símbolo de Ford, por la presentación de la librea 2026 de Red Bull Racing, se tiñó con los colores de una rivalidad inesperada. El evento, celebrado en la renovada estación Michigan Central, congregó a la alta dirección de Ford para marcar el inicio de su regreso a la máxima categoría. Sin embargo, la jornada se vio precedida por declaraciones que encendieron la polémica.
Declaraciones que avivan el fuego
Horas antes del acto, Dan Towriss, máximo responsable del proyecto Cadillac F1, cuestionó la naturaleza del compromiso de Ford en la categoría. En sus comentarios, Towriss sugirió que la participación del óvalo azul se limitaba a un patrocinio técnico con Red Bull, en contraste con la aspiración de Cadillac de ser un constructor completo junto a Andretti Global. Estas palabras no cayeron en saco roto y encontraron una rápida respuesta.
La réplica de Ford, considerada “risible”
La reacción oficial de Ford no se hizo esperar. Un portavoz del fabricante defendió con firmeza su proyecto, argumentando que su alianza con Red Bull Powertrains representa un compromiso profundo y tecnológico de cara al nuevo reglamento de 2026. La respuesta, sin embargo, fue calificada por algunos sectores especializados como “risible” o poco contundente, al centrarse más en defender su postura que en desmontar los argumentos de su rival.
Este cruce de declaraciones trasciende una simple disputa verbal. Subraya dos filosofías opuestas de ingresar en la F1 moderna: la vía de la asociación técnica estrecha con un equipo campeón, elegida por Ford, frente a la apuesta por ser un constructor desde cero, perseguida por Cadillac y Andretti. Este enfrentamiento dialéctico añade una capa de narrativa competitiva incluso antes de que los motores suenen en la pista, prometiendo un subplot fascinante de cara al futuro de la categoría.