La sorprendente verdad sobre los kilómetros eléctricos
Mientras el debate público se centra en la cuota de mercado de los vehículos eléctricos, un indicador revela una realidad distinta y mucho más alentadora para la movilidad sostenible. La clave no está solo en cuántos se venden, sino en cómo se utilizan.
Uso intensivo frente a posesión ocasional
Las estadísticas tradicionales muestran que los coches eléctricos representan un porcentaje pequeño del parque automovilístico total. Sin embargo, este dato es engañoso. Los estudios de uso real indican que los vehículos eléctricos circulan, de media, muchos más kilómetros al año que sus equivalentes de combustión. Esto se debe a que suelen ser el coche principal de la familia, utilizado para el día a día, los desplazamientos al trabajo y los trayectos urbanos.
El impacto real en la reducción de emisiones
Este uso intensivo maximiza su beneficio ambiental. Un coche eléctrico que recorre 15.000 km anuales evita muchas más emisiones de CO2 y de contaminantes locales que un vehículo térmico que permanece aparcado la mayor parte del tiempo. Por tanto, su contribución a la mejora de la calidad del aire en las ciudades es desproporcionadamente mayor en relación con su número total.
La conclusión es clara: aunque en propiedad sean minoría, los eléctricos ya están desempeñando un papel protagonista en los kilómetros que rodamos. Este cambio silencioso es el verdadero termómetro de la transición hacia una movilidad más limpia y eficiente.