De la burla al liderazgo: la transformación de Hyundai
La trayectoria de Hyundai Motor es uno de los casos de estudio más notables en la industria automotriz global. Su viaje, desde ser sinónimo de vehículos baratos y de dudosa calidad hasta convertirse en un gigante tecnológico y de diseño, no fue fruto de la casualidad, sino de una estrategia audaz y a largo plazo.
El punto de inflexión: calidad y garantía
El cambio de percepción comenzó a gestarse a finales de los años 90 y se materializó con fuerza en la década del 2000. El hito más visible fue la introducción de su garantía de 5 años o 100.000 kilómetros, una oferta sin precedentes que demostró una confianza radical en la fiabilidad de sus productos. Esta jugada no solo captó la atención del mercado, sino que obligó a la compañía a mejorar drásticamente sus procesos de ingeniería y control de calidad para poder cumplirla.
Inversión en diseño e innovación
Paralelamente, Hyundai realizó inversiones masivas en diseño, contratando talento de prestigio y estableciendo centros de diseño globales. Modelos como el Tucson o el Santa Fe marcaron un nuevo lenguaje estético, atractivo y moderno. Además, la marca apostó decididamente por la innovación, desarrollando sus propias plataformas modulares, motores eficientes y, más recientemente, una de las gamas más completas de vehículos electrificados.
Una visión global y estratégica
El ascenso al tercer puesto mundial es el resultado de esta visión integral. Hyundai comprendió que para competir con los históricos líderes japoneses, alemanes y americanos debía superarlos en valor, equipamiento y garantía. Su estrategia de ofrecer más por menos, respaldada por una calidad sólida y un diseño ganador, resonó en consumidores de todos los continentes, reescribiendo su reputación y el mapa de la automoción global.