Un prototipo que genera más dudas que entusiasmo
La alianza entre Sony y Honda, materializada en la marca Afeela, ha vuelto a utilizar el CES de Las Vegas como escenario principal. Tras el prototipo de berlina presentado en 2024, en la edición de 2026 han desvelado su visión de un SUV eléctrico. Sin embargo, la expectación inicial se ha tornado rápidamente en una palpable decepción entre analistas y entusiastas del sector.
Innovación tecnológica bajo escrutinio
El principal foco de Afeela y del prototipo mostrado reside en su promesa de una experiencia tecnológica integral, heredada del ADN de Sony. Se insiste en un interior convertido en una “plataforma de entretenimiento móvil” con pantallas envolventes, sistemas de audio de última generación y una integración sin precedentes con dispositivos y ecosistemas digitales. No obstante, estas afirmaciones chocan con la realidad de un vehículo que no llegará al mercado antes de 2028, un plazo que muchos consideran excesivo para mantener la relevancia de las tecnologías demostradas.
El dilema del ciclo de desarrollo
Este extenso horizonte temporal es uno de los puntos más criticados. En el dinámico y ferozmente competitivo mercado de los vehículos eléctricos, un ciclo de desarrollo tan prolongado plantea serias dudas. Las innovaciones software y hardware mostradas en el prototipo corren el riesgo de quedar obsoletas o ser superadas por las ofertas de competidores que operan con ciclos de actualización más ágiles. La promesa de una conducción autónoma de alto nivel también se ve empañada por este calendario, ya que el marco regulatorio y tecnológico podría evolucionar significativamente para entonces.
Expectativas vs. realidad en el segmento SUV
Presentarse en el segmento SUV, el más concurrido y demandado, era una jugada lógica. Sin embargo, el prototipo de Afeela no logró transmitir una propuesta de valor suficientemente disruptiva más allá de su interior high-tech. Aspectos cruciales como la autonomía real, la red de carga, el precio final o las capacidades dinámicas de conducción permanecen en la sombra, generando escepticismo sobre su capacidad para competir con marcas ya consolidadas cuando finalmente llegue a los concesionarios.