La transformación silenciosa de los convoyadores
Durante décadas, el convoyaje y la preparación de vehículos nuevos fue un oficio con un know-how muy específico, centrado en motores de combustión. La llegada masiva del coche eléctrico está redefiniendo por completo esta profesión esencial para la distribución automovilística. Los convoyadores, como los equipos con años de experiencia en el sector de Nantes, se encuentran en primera línea de esta transición.
Nuevos protocolos para una nueva tecnología
La adaptación va más allá de simplemente conducir un vehículo silencioso. Los preparadores deben ahora gestionar estados de carga de la batería, planificar rutas en función de la infraestructura de recarga y manejar software específico. La “preparación” de un vehículo eléctrico nuevo incluye verificar el correcto funcionamiento del sistema de alta tensión, la configuración de la carga y asegurar que todas las alertas digitales estén operativas para el cliente final.

Seguridad y conocimiento: las claves del cambio
El mayor reto reside en la seguridad. Manipular un vehículo eléctrico requiere formación específica sobre sus componentes de alto voltaje, tanto para la preparación en taller como para la intervención en caso de incidencia durante un convoyaje. Este nuevo paradigma convierte a los convoyadores en especialistas de una movilidad más compleja y tecnológica, donde su papel como último eslabón antes de la entrega al cliente es más crucial que nunca.
Esta evolución demuestra cómo la transición ecológica impacta en todos los eslabones de la cadena del automóvil, creando nuevas exigencias y valorizando un oficio que se reinventa para seguir siendo indispensable.