La esencia del motor de altas revoluciones
En la era de los turbocompresores y la hibridación, un motor atmosférico de cuatro cilindros capaz de alcanzar 10.000 revoluciones por minuto representa la máxima expresión de la ingeniería pura. Este propulsor de 2.1 litros desarrolla 325 caballos de potencia sin asistencia de turbo, recuperando la filosofía mecánica que dominaba en los rallyes históricos.
Tecnología de competición para carretera
El corazón de este motor reside en sus componentes de altas prestaciones. Cuenta con cuerpos de mariposa individuales que optimizan el flujo de aire hacia cada cilindro, árboles de levas en cabeza de perfil agresivo y elementos internos mecanizados a partir de bloques de aleación. Esta configuración permite respuestas inmediatas del acelerador y una curva de potencia progresiva.
La ligereza como principio fundamental
Cada componente ha sido diseñado con el objetivo de reducir masa. Los pistones, bielas y cigüeñal utilizan aleaciones ultraligeras que minimizan las fuerzas de inercia. Esta reducción de peso permite alcanzar regímenes de giro extremos manteniendo la fiabilidad, mientras que la ausencia de turbocompresor elimina el retardo de respuesta característico de los motores sobrealimentados.
Sonido y sensaciones únicas
El motor ofrece una experiencia sensorial incomparable. Su sonido agudo y metálico al aproximarse al corte de inyección, combinado con una entrega de potencia lineal que se extiende hasta el límite de revoluciones, crea una conexión entre conductor y máquina que los motores modernos han perdido.