Un quadriciclo eléctrico que desafía las expectativas
La Citroën Ami, concebida como una solución de movilidad urbana ligera, ha demostrado ser capaz de mucho más. Un caso excepcional ha puesto a prueba sus límites: un usuario ha superado la barrera de los 50.000 kilómetros con este vehículo, desafiando la percepción de que es solo para trayectos cortos y esporádicos. Este recorrido, equivalente a más de 10.000 km anuales, ofrece un testimonio invaluable sobre su durabilidad y eficiencia en un uso intensivo.
Robustez y mantenimiento tras un uso intensivo
El principal hallazgo de esta experiencia es la notable robustez del conjunto mecánico y eléctrico. A pesar de su sencillez técnica y su velocidad limitada a 45 km/h, los componentes clave como el motor eléctrico, la batería y los sistemas de transmisión han soportado el desgaste diario sin incidencias mayores. El mantenimiento requerido se ha limitado a las operaciones básicas: revisiones de frenos, neumáticos y suspensiones, confirmando su bajo coste de explotación.
La batería: rendimiento y autonomía real
Uno de los aspectos más observados es el estado de la batería de iones de litio de 5.5 kWh. Después de más de 50.000 km, la degradación de la capacidad es mínima, permitiendo aún una autonomía práctica en ciudad de alrededor de 70 km, muy cercana a la original. Este dato refuerza la fiabilidad del paquete energético incluso en ciclos de carga frecuentes.
Conclusión: redefiniendo el concepto de utilidad
Este testimonio transforma la imagen del Citroën Ami. Deja de ser visto como un simple vehículo complementario para convertirse en una herramienta válida para usuarios con alta demanda de movilidad en entornos metropolitanos. Su éxito reside en la combinación de costes ínfimos, agilidad en el tráfico y una fiabilidad que ha superado con creces las expectativas iniciales, ofreciendo una solución de transporte sostenible y económica a largo plazo.